Carta de la presidenta

El sector energético europeo se encuentra en una coyuntura especialmente exigente, marcada por una elevada tensión geopolítica, la volatilidad de los mercados internacionales y un debate creciente sobre el modelo energético que debe garantizar tanto la seguridad de suministro como la competitividad económica y el avance hacia la descarbonización.

El reciente shock energético derivado de las tensiones en Oriente Próximo y el conflicto en Irán, agravado por el cierre del estrecho de Ormuz, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los mercados globales. Aunque el impacto logístico haya sido más intenso en determinadas regiones, el efecto sobre los precios ha tenido un alcance global.

Durante 2025 y la primera mitad de 2026, los mercados energéticos internacionales han mostrado una evolución que se ha desarrollado en dos fases diferenciadas: durante 2025, una fase de tendencia bajista y en 2026, un fuerte repunte de la volatilidad, asociado principalmente a las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y a la incierta situación de las rutas de suministro.

En el mercado del crudo, en 2025 el brent descendió desde niveles próximos a los 80 dólares por barril a los cerca de 62 dólares con los que cerró el año. Esta caída se debió al aumento de la producción fuera de la OPEP y a la desaceleración de la demanda china. Sin embargo, en 2026, como consecuencia del conflicto en Oriente Medio, se ha producido una brusca subida: en el mes de abril, el precio del brent superó los 115 dólares. Tras los acuerdos para restablecer el suministro, el mercado se ha reequilibrado. Hoy el precio se sitúa alrededor de los 74 dólares.

En cuanto al gas natural europeo, el índice TTF también registró una caída durante 2025, debida a los elevados niveles de almacenamiento, hasta alcanzar mínimos de 28 €/MWh. En 2026, el cierre temporal del estrecho de Ormuz y la interrupción de la producción de GNL en Qatar incrementaron la volatilidad del mercado, aunque la resolución del conflicto, en junio de 2026, ha permitido la moderación de los precios. A finales de ese mes, el gas europeo cotizaba en torno a los 43 €/MWh, con perspectivas de estabilización en el rango de 30-45 €/MWh.

En España, MIBGAS reflejó la volatilidad internacional, aunque mantuvo una posición competitiva frente al TTF, gracias a su capacidad de regasificación y a la operativa del mercado ibérico. Tras cerrar 2025 en niveles de 28-30 €/MWh, el precio repuntó en 2026 hasta los 51-53 €/MWh por la incertidumbre sobre el suministro de GNL. Posteriormente, una vez declarado el alto el fuego en Irán, en junio de 2026, se corrigió hasta el entorno de los 42 €/MWh, con una curva de futuros que anticipa estabilidad alrededor de los 40-42 €/MWh para el resto del año.

En conjunto, la estabilización progresiva de los mercados internacionales debería favorecer una moderación gradual de los precios energéticos y contribuir a reducir las presiones inflacionistas en los próximos meses.

En este contexto, resulta necesario reconocer que, pese al notable impulso de las energías renovables, una parte muy significativa del consumo energético mundial continúa dependiendo de fuentes fósiles. Esta realidad evidencia que la sustitución completa y acelerada de los combustibles fósiles no constituye una opción viable en el corto plazo. Por ello, la transición energética debe abordarse desde una perspectiva realista, ordenada y compatible con el desarrollo económica y social.

La política energética europea ha de focalizarse no solo en garantizar el suministro, sino también en mantener el papel central de la Unión Europa en el ámbito económico e industrial dentro del escenario global. La pérdida de relevancia relativa de Europa en el PIB mundial refleja, entre otros factores, el impacto de un marco regulatorio que ha priorizado la descarbonización sin ponderar suficientemente sus efectos sobre la industria, los costes energéticos y la atracción de inversiones.

En el caso de España, el país cuenta con un sistema energético y unas infraestructuras que permiten afrontar los impactos de los shocks globales desde una posición comparativamente más resiliente, como se ha demostrado en el conflicto de Oriente Medio. Esta fortaleza contribuye a garantizar la seguridad de suministro y a sostener sectores estratégicos de la economía nacional, como el turismo, el transporte y la actividad industrial.

Para avanzar hacia una verdadera autonomía estratégica, resulta imprescindible incentivar inversiones en todas aquellas tecnologías que contribuyan a reforzar la seguridad energética. Las políticas energéticas e industriales deben proporcionar certidumbre regulatoria y estabilidad a largo plazo, de modo que las decisiones de inversión en infraestructuras críticas no dependan únicamente del surgimiento de crisis geopolíticas coyunturales.

Entre los principales retos del sector destaca, en primer lugar, la seguridad de suministro. La diversificación de fuentes, el mantenimiento de capacidades estratégicas y la evaluación rigurosa de las alternativas reales han de ser pilares fundamentales de la actuación pública. La autonomía energética no debe entenderse como un objetivo aislado, sino como condición necesaria para el crecimiento, la estabilidad y la competitividad.

En segundo lugar, Europa afronta un reto decisivo en materia de competitividad industrial. La energía es un factor esencial para la industria y los servicios, y unos precios estructuralmente superiores a los de otras regiones pueden provocar pérdida de actividad, deslocalización y destrucción de empleo. En consecuencia, el marco regulatorio debe favorecer a las industrias intensivas en energía que resultan fundamentales para el bienestar económico y social, al tiempo que impulsa tecnologías bajas en carbono.

En tercer lugar, la transición energética ha de desarrollarse de una manera gradual, técnicamente viable y que cuente con la aceptación social. Ignorar el impacto de los costes sobre hogares y empresas puede generar rechazo entre la sociedad hacia las políticas climáticas y dificultar el cumplimiento de los objetivos de descarbonización. Por ello, es necesario combinar ambición ambiental con pragmatismo económico y seguridad de suministro.

En este proceso, los gases renovables, como el biometano y el hidrógeno, deben ocupar un papel relevante, especialmente en los sectores difíciles de electrificar. Estas soluciones permiten reducir emisiones desde el corto plazo, aprovechar infraestructuras existentes —en particular, las redes de distribución de gas— y generar oportunidades vinculadas a la economía circular, el aprovechamiento de residuos, el desarrollo del sector primario y la creación de empleo.

En definitiva, Europa necesita una estrategia energética equilibrada que combine seguridad de suministro, competitividad industrial y sostenibilidad ambiental. Para ello, resulta esencial diseñar políticas estables, tecnológicamente neutrales y orientadas a la inversión, capaces de impulsar una transición energética realista, ordenada y compatible con el crecimiento económico y la cohesión social.

Europa necesita una estrategia energética equilibrada que combine seguridad de suministro, competitividad industrial y sostenibilidad ambiental

El principal reto que afronta el sector de gas natural y de gases renovables se encuentra en la legislación sobre política climática tanto en Europa como en España. El desarrollo normativo en el ámbito gasístico debe dar respuesta a cuestiones como la diversificación de suministros y la reducción de dependencias con el desarrollo acelerado de gases verdes como el biometano y el hidrógeno, y el mantenimiento de las infraestructuras.

En el caso de España, el modelo retributivo, vigente hasta 2026, se encuentra en su fase final de aplicación. Por ello, en el ejercicio de 2025 se ha llevado a cabo una intensa actividad tanto en lo relativo a la evaluación del aún vigente periodo regulatorio (2PR 2020-2026) como a las actuaciones encaminadas a iniciar un debate y análisis de principios y criterios para el tercer periodo regulatorio. (3PR 2027-2032). Este se encuentra marcado, sin duda, por el contexto de transición que implica el cumplimiento de los objetivos de descarbonización y transición energética.

Al inicio de 2026, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) publicó el calendario de las circulares de carácter normativo, con tramitación prevista para 2025, lo que impulsó diversas actuaciones de revisión, análisis y propuestas de los principales elementos del marco retributivo y tarifario.

En cuanto al segundo periodo regulatorio, la CNMC publicó en 2025 la propuesta del informe específico de evaluación de la actividad de distribución de gas (2PR). (RAP/DE/026/25). Este informe constituye un análisis clave para identificar las fortalezas del modelo vigente y ámbitos de mejora para el nuevo marco regulatorio.

En la propuesta de circulares para el tercer periodo regulatorio (2027-2032), la CNMC cuenta con las orientaciones de política energética establecidas por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en este 2025. En dichas orientaciones, la propuesta de metodologías de retribución de la distribución y transporte es priorizar la descarbonización y la penetración de gases renovables

En cuanto a hitos regulatorios relevantes, cabe destacar la publicación, por parte de la CNMC, de la consulta pública para la revisión de la metodología retributiva de la actividad de distribución de gas natural. Esta será la base de partida del nuevo marco regulatorio. En dicha consulta se abre la discusión a la adecuación del modelo retributivo vigente, que ha convivido con extraordinarias circunstancias geopolíticas, escalada de precios internacionales y entornos de inflación. Todo ello ha de tenerse en cuenta a la hora de dar respuesta a los retos que presentan los entornos globales. Poniendo el foco en la transición y en la digitalización, el nuevo marco retributivo deberá promover los gases renovables, así como buscar incentivos para inversiones en tecnologías digitales.

En cuanto a hitos regulatorios relevantes, cabe destacar la publicación, por parte de la CNMC, de la consulta pública para la revisión de la metodología retributiva de la actividad de distribución de gas natural

En todo caso, todos tenemos que contribuir a la creación de un modelo de marco regulatorio para la distribución de gas natural que busque la estabilidad junto a una adecuada y razonable rentabilidad del sistema en su conjunto.

Desde finales de 2025 y durante los primeros meses de 2026, se ha trabajado intensamente junto a la CNMC, siguiendo un proceso de audiencia pública y alegaciones, sobre la metodología propuesta de retribución del nuevo periodo. La base de trabajo es un modelo de continuidad respecto a la metodología actual y la incorporación de incentivos para el desarrollo de los gases renovables y de la digitalización de las redes.

La red gasista desplegada en España es una infraestructura estratégica que genera valor para el sistema energético en su conjunto y facilita la cobertura eficiente de las necesidades energéticas de hogares, industrias y empresas. Se trata de una opción segura, consolidada y capaz de adaptarse a los desafíos del presente que marca la transición energética. Además, nuestra red gasista está preparada para integrar gases renovables y contribuye a fortalecer la resiliencia y solidez del sistema energético español en su conjunto.

La red gasista desplegada en España es una infraestructura estratégica que genera valor para el sistema energético en su conjunto y facilita la cobertura eficiente de las necesidades energéticas de hogares, industrias y empresas

Dentro de esta red de distribución, Madrileña Red de Gas destaca por ser una compañía en crecimiento, con vocación de innovar y de liderazgo. En 2025 hemos alcanzado los 906.000 usuarios, con tasas decrecimiento superiores a las del resto del sector, una longitud de red de 6.179 km y presencia en 61 municipios de la Comunidad de Madrid.

En materia de sostenibilidad, seguimos comprometidos con las acciones de nuestro Plan Director de Sostenibilidad 2023-2026. En el último ejercicio, la compañía ha vuelto a reafirmar su liderazgo sectorial en España al alcanzar la máxima calificación posible en la evaluación del índice Global Real Estate Sustainability Benchmark (GRESB): cien puntos sobre cien.

Este reconocimiento consolida nuestro liderazgo y pone de manifiesto que el modelo de gestión de Madrileña Red de Gas es sólido, consistente y coherente con el entorno. Un año más se reafirma nuestro compromiso con una gestión responsable, transparente y orientada a la generación de impacto positivo, que hace de la sostenibilidad un pilar estratégico de su modelo de negocio.

Madrileña Red de Gas destaca por ser una compañía en crecimiento, con vocación de innovar y de liderazgo. En 2025 hemos alcanzado más de un millón de clientes (906.000 puntos de suministro), con tasas de crecimiento superiores a las del resto del sector

En nuestra estrategia de crecimiento, trabajamos para llevar la red de distribución de gas a nuevos municipios de la provincia de Madrid. En esta línea, durante los últimos años, hemos puesto en marcha la distribución de gas natural en Casarrubuelos y en Miraflores de la Sierra. Continuamos en Los Molinos, Moralzarzal y Soto del Real. A estos proyectos en curso se suman las gestiones para la expansión en el municipio de El Boalo.

Por todo lo anterior, quiero expresar mi reconocimiento al equipo humano que conforma Madrileña Red de Gas, por su dedicación, profesionalidad y compromiso durante este ejercicio, así como por compartir con entusiasmo nuestra visión de futuro.

Igualmente, quisiera agradecer a todos los que son parte de Madrileña Red de Gas la confianza otorgada y la ayuda prestada desde que —hace ya más de un año— estoy al frente de la responsabilidad de presidir la compañía. Reitero mi agradecimiento a los accionistas y expreso mi compromiso para hacer crecer el proyecto y acompañar la estrategia de desarrollo de los próximos años.

En nombre de Madrileña Red de Gas, quiero extender el agradecimiento a clientes, proveedores y colaboradores, cuya confianza y apoyo han sido fundamentales para seguir avanzando en nuestros objetivos.

A todos, gracias por hacer posible la consolidación y proyección de Madrileña Red de Gas.

Carmen Gómez de Barreda

Carmen Gómez de Barreda

Presidenta